La Pastoral en nuestro colegio no es solo un programa, sino una forma de vivir. Porque educamos el corazón para transformar el mundo.

En nuestro colegio, la Pastoral es el corazón de nuestra misión educativa. Integramos la formación espiritual y los valores del Evangelio en la vida diaria, ofreciendo espacios que favorecen el encuentro con Dios, el compromiso con los demás y el crecimiento personal.
El Plan de Pastoral Educativa 2025-2026 se inspira en el lema “Nos mueve la esperanza”, que nos invita a ser agentes de fe, amor y servicio, transformando nuestra comunidad y la sociedad con cada acción y gesto.
Nuestra pastoral se articula en tres ejes fundamentales:
1. Formación espiritual
Celebraciones, momentos de oración, retiros y preparación para sacramentos, fomentando el encuentro personal con Dios y la vida interior.
2. Educación en valores cristianos
Programas y actividades que promueven solidaridad, justicia, perdón y servicio, conectando la fe con la vida cotidiana y las necesidades del mundo.
3. Compromiso misionero y solidario
Campañas solidarias, voluntariado y proyectos de aprendizaje-servicio, donde los alumnos aplican sus talentos y conocimientos para ayudar a los demás y vivir la fe de manera activa.

La Pastoral en nuestro colegio no es solo un programa, sino una forma de vivir. Porque educamos el corazón para transformar el mundo.

En nuestro colegio, la Pastoral no es solo para algunos: es una propuesta que abraza a toda la comunidad educativa. Cada alumno, familia y miembro del personal tiene un lugar para crecer en la fe, participar en actividades y vivir los valores cristianos en su día a día.
Fomentamos la participación activa, la solidaridad y el sentido de pertenencia, creando un entorno donde todos pueden descubrir su vocación de servicio, fortalecer su interioridad y construir juntos una comunidad más unida y esperanzada.
Cada día en nuestro colegio es una oportunidad para crecer en interioridad y valores. Las reflexiones diarias ofrecen momentos de pausa y encuentro con Dios, invitando a los alumnos a pensar, sentir y actuar desde la fe.
A través de estos espacios, fomentamos la introspección, la empatía y el compromiso con los demás, integrando la espiritualidad en la vida cotidiana de toda la comunidad educativa.
